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Frases de Bojack Horseman que o te matan o te devuelven a la vida (parte 1)

Frases de Bojack Horseman que o te matan o te devuelven a la vida (parte 1)

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No, la mejor serie de animación para adultos no es ‘Los Simpson’, ni ‘South Park’, ni mucho menos ‘Rick y Morty’ o el universo de Matt Groening/Seth McFarlaine (‘Futurama’, ‘Padre de familia’, ‘Padre made in USA’…).

La gran obra maestra de la animación para adultos se llama BoJack Horseman.

BoJack apenas tiene humor (salvo sus primeros episodios que anda sin saber bien por donde tirar). Pero cuando se descubre su universo, nos encontramos ante el retrato perfecto de la sociedad.

Miedos, amistades, relaciones, evasión de la realidad, éxitos, fracasos, frustraciones, traiciones… y al final de cada episodio siempre obtenemos la misma pregunta: ¿cuál es el sentido de la vida?.

No es de extrañar que se esté estudiando en facultades de filosofía porque su trasfondo psicológico es bestial y la filosofía detrás abarca desde Platón hasta Camus, pasando por Schopenhauer, Nietzsche, Hume, Descartes y Ortega. Todo está ahí.

Por eso y porque es imposible no emocionarse con ella (a menos que no tengas corazón), los guionistas llenaron de píldoras psicológicas cada uno de sus episodios.

Hoy te traemos unas cuantas frases de BoJack Horseman que te dejarán helado y, o te rematan, o te hacen abrir un poco los ojos.

 

Vamos a ellas.

 

“Cuando la gente me pregunta por la calle ‘cómo estoy’, la respuesta es ‘hecho una mierda’. Pero no puedo decir eso porque ni siquiera tengo una buena razón para ello. Y si les dijera eso, ellos me preguntarían ‘¿por qué? ¿qué pasa?’ y yo les diría ‘yo que sé y tal y cual’. Así que cuando me preguntan que qué tal estoy respondo ‘estoy fenomenal, gracias’ aunque sea mentira.”

 

 

“Liarnos ha sido otro error. Tenías razón: no te quiero, ni tú a mí. Sólo somos dos solitarios abrazándose para tratar de odiarse menos a sí mismos. Quizá sólo podamos ser eso. Quizá sea lo que siempre fuimos.”

 

 


“Ese es el problema de la vida: o sabes lo que quieres y nunca lo consigues o lo consigues y no sabes lo que quieres.”

 

 


“No existen los malos, ni los buenos. Nada es absoluto. Todos somos gente que a veces hace cosas buenas y a veces hace cosas malas. Y lo que debemos intentar es tratar de hacer menos cosas malas y hacer más cosas buenas. Pero tú nunca serás alguien bueno porque no eres malo. Así que deja de usarlo como excusa.”

 

 


“Crees que todo en la vida responde a una vil maquinación, pero la mayoría de las cosas que ocurren en el mundo no responden a tramas, ni a maquinaciones. Sólo pasan porque somos todos un puñado de imbéciles hambrientos y salidos que se aprovechan de las cosas y esperan con ello pulsar el botón de nuestro cerebro que diga ‘vale, estás contento, ten tu dosis de felicidad’. Eso no es abuso de poder: es una sociedad hedonista, egoísta e infantilizada.”

 

 


“No canceles tu boda por unas dudas. En el tema de parejas, nadie llena del todo a nadie. Eso no existe, sólo existe el respeto mutuo. Si tienes la suerte de encontrar a alguien a quien medio toleres, híncale bien las uñas y no permitas que se te escape. Y sí, con eso debes conformarte en la vida (al menos, de momento). Si no te harás mayor, no te lo perdonarás jamás, te sentirás anclada al pasado, más amargada y vacía. Y tratarás de llenar ese vacío con amigos, tu profesión y sexo sin sentido. Pero el vacío no se llenará. Y un día mirarás alrededor y te darás cuenta de que todos te quieren… pero a nadie le caes bien. Y ésa es la mayor sensación de soledad del mundo.”

 

 


“Si de niña me hubieran dicho que iba a ganar un Óscar, no me lo hubiese creído y ahora… no siento nada. Creo que no me gusta nada de mí. Nada de esto soy yo: estas tetas no son mías, esta casa no soy yo. Si llevo esta blusa es porque alguna empresa me ha pagado 8.000 dólares sólo por ponérmela. Ni siquiera necesito el dinero. Ya no sé lo que necesito. ¿Qué se supone que debo hacer? No sé qué hacer ni por donde seguir. ¿Estoy condenada? ¿lo estás tú? ¿lo estamos todos?”

 

 


“Madura. Ahora sales con lo de ‘si yo no hubiera hecho lo uno’ y ‘si yo no hubiera sido lo otro’. Pero lo hiciste y lo fuiste, y aquí estamos. Aquí estamos porque hicimos lo que teníamos que hacer y lo hecho, hecho está. Por eso, ¿qué piensas hacer ahora?”

 

 


“- ¿Crees que soy buena persona… en el fondo?

– Ese es el tema: yo es que nunca he creído en los fondos. Para mí una persona se define con las cosas que hace.”

 

 


“La familia es un sumidero. Hiciste bien en largarte de aquí. ¿Sigues reclamando afecto de esos? ¿quieres que esos de ahí estén orgullosos y pierdes tiempo y esfuerzo en obtenerlo… para ellos? Esas historias se las inventó Steven Spielberg para vender entradas de cine. Es como el amor verdadero y las olimpiadas de Munich. En la vida real no siempre existen los cierres. Lo único que puedes hacer es continuar adelante con tu vida o dejarla parada.”

 

 


“- No puedo estar con alguien que se nutre de amargura y negatividad.
– Pues entonces, ¿qué haces aquí?
– ¿Qué nos ha pasado en nuestra relación?
– Lo que pasa siempre. No me conocías y te enamoraste de mí. Y ahora ya me conoces.”

 

 


“No te disculpes. Trataste de encontrar un misterio a su muerte para darle sentido. Pero la muerte no tiene sentido, por eso da tanto miedo. Para ti era más sensato pensar en que existía un por qué antes que asumir que, realmente, él murió por nada. Pero no hay que avergonzarse de morir por nada: la gran mayoría de la gente a lo largo de la historia ha muerto así.”

 

 


“Yo no creo en eso de tocar fondo. En muchas ocasiones he creído tocar fondo para luego descubrir que había otro fondo aún más abajo.”

 

 


“- No tienes que tener miedo si acabas siendo el ejemplo de nadie. Nadie te lo ha pedido. ¿Sabes cuál es tu culpa? Que tienes el baremo de todo demasiado alto, incluido contigo misma. Y sí, eso es súper útil para escribir críticas negativas que atraigan lectores pero resulta tóxico para tu vida personal y la percepción de tu valía.
– Pero, ¿no deberíamos exigirnos más a nosotras y a la gente que nos rodea?
– Pues claro. Pero todas fallamos. El mundo ya es implacable tal y como es. Lo único que podemos hacer es perdonarnos a nosotras mismas y asumir nuestras limitaciones.”

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