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El hombre que engañó a todos durante 18 años

El hombre que engañó a todos durante 18 años

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¿Serías capaz de inventarte tu titulación en medicina? ¿Conseguirías hacer creer a todos tus allegados que trabajas en una institución como la OMS? ¿Podrías hacer creer a tu mujer e hijos que tienes que viajar regularmente fuera de tu país? ¿Engañarías a tus conocidos asegurándoles que tienes acceso a una vacuna contra el cáncer para poder sacar beneficios económicos de ello? Y lo más importante, ¿serías capaz de mantener todas esas mentiras toda tu vida, durante 18 años?

 

Esta es la historia real de Jean Claude Romand.

 

Romand a los 32 años

 

Jean Claude Romand nació el 11 de febrero de 1954 en la pequeña ciudad Lons-Le-Saunier en el este francés, cercana a la frontera suiza. Su infancia no fue distinta a la de cualquiera de nosotros. Muy buen estudiante, no aficionado a los deportes y sin ningún síntoma de tener algún desequilibrio mental que pudiese llamar la atención a sus padres o profesores. Una vez acabado el colegio y el instituto, donde también consiguió buenas notas, decidió matricularse en la carrera de medicina. El primer curso lo pasó sin problemas y el comienzo del segundo también fue normal. Hasta que el día de su examen de Fisiología de 2º no oyó el despertador y no fue a realizar su examen. Ese día marcaría el resto de su vida.

 

En vez de reconocer su error y prepararse para las recuperaciones decidió hacer creer que había aprobado su examen. Ningún compañero de clase se dio cuenta de que eso era mentira al ver las listas. A partir de ahí ideó un plan para mantener su embuste. Se encerró en casa dejando de acudir a la universidad, dedicándose a leer periódicos y ver la televisión. Engordó hasta 20 kilos y en esas fechas se enamoró de su prima lejana Florence, con quién posteriormente llegó a casarse.

 

Pasados varios meses, su mejor amigo Lucas decidió ver qué le pasaba a Jean Claude visitándolo a casa, momento en el que Romand se inventó su segunda gran mentira: hizo creer a Lucas que padecía cáncer y que por eso no había acudido a la Universidad en unos meses. Esta mentira decidió mantenerla también con sus más allegados y además usarla para dar pena a Florence e intentar enamorarla. Eligió el linfoma como enfermedad, ya que ésta le permitía tener periodos de bajón y periodos en los que no notase ningún síntoma.

 

En los siguientes años cambió por completo sus horarios en la Universidad para pasar totalmente desapercibido y así mantener mejor la mentira inicial, a la vez que fue acrecentándola.

 

Comunicó a todos sus amigos que aprobaba las asignaturas y que había recibido una beca del gobierno francés para poder acabar sus estudios. Iba todos los días al edificio de la facultad de medicina, aunque nunca llegó a entrar en las aulas. Falsificaba los documentos de las notas para enseñarlas en su casa y siguió estudiando por su cuenta todas las asignaturas para poder conversar de los entresijos de las clases sin levantar sospechas. Así consiguió vivir entre 1975 y 1986, momento en el que decidió “acabar” su carrera y comunicar a los suyos que había recibido una beca para trabajar en la sede de la OMS que hay en Suiza, a escasos kilómetros de la ciudad donde vivía.

 

Jean Claude se casó con Florence en 1984. Durante los años anteriores estuvo ayudándola en sus estudios de enfermería ya que, aunque Romand no asistía a las clases, sí que seguía estudiando para poder mantener la mentira. A los 3 años de haberse casado, ya tenían a sus dos hijos: Caroline nació en 1985 y en 1987 el pequeño Antonie.

 

El nacimiento de su segundo hijo, ya “trabajando” en la OMS, hizo que Jean Claude preparase grandes regalos provenientes de sus jefes.

A partir de ahí, todos los cumpleaños habría regalos que sus jefes enviaban por correo para los críos.

 

Los siguientes años trascurrieron de forma completamente normal. Jean Claude iba todos los días puntual a trabajar a su “puesto” en la Organización Mundial de la Salud, tenía frecuentes viajes de trabajo alrededor del mundo, volvía a casa hablando de sus avances en las investigaciones que llevaba… nada fuera de lo común.

 

Romand, Florence y sus dos hijos

 

¿Y cómo hacía para poder mantener su engaño sin fisuras? Lo consiguió entrando en la sede de la OMS para recoger papeles con el membrete y el sello oficial, utilizaba todos los servicios que esta prestaba: correos, agencias de viajes, el banco… consiguió los libros de la biblioteca y los estudiaba para poder mantener conversaciones sobre cualquiera de los temas relacionados con su trabajo. Se negaba a atender médicamente a sus familiares y amigos como hacen tantos y tantos médicos.

 

Cuando decía que tenía un viaje al extranjero, tras dejarle su mujer en el aeropuerto, buscaba un hotel cercano para pasar varios días y después volvía al aeropuerto donde compraba regalos que se suponía traía de todos los países que visitaba. Rusia, Japón, Sudáfrica… Prohibió a todos sus conocidos que llamasen a las oficinas por “cuestiones de seguridad” y, ante ello, dejó un falso número de teléfono conectado a un contestador con el que él contactaría más tarde con ellos.

 

¿Pero de qué vivían entonces tanto él como su familia? Romand ideó dos métodos diferentes para poder mantener a una familia y mantener toda una vida.

 

El primero, aprovechándose del respeto y casi admiración que tenía entre sus familiares y amigos debido a su posición, consistía en gestionar todas sus inversiones. Así consiguió que sus padres, suegros y amigos cercanos le confiasen grandes sumas de dinero que él invertiría y luego devolvería con amplios márgenes de ganancias. El dinero que recibió fue suficientemente grande como para no pasar nunca apuros económicos.

 

Para su segundo método de recaudación se sirvió de su fama como respetable médico en la OMS. Dijo a sus allegados que estaba trabajando en una vacuna contra el cáncer, pero que al ser trabajos secretos, no tenían difusión pública. Él podría sacarlas de contrabando y bajo estricto secreto, pero eran muy caras. Muchos fueron los enfermos desesperados por su enfermedad que creyeron a Romand y pagaron grandes cantidades de dinero por unas pastillas que no pasaban de ser meros placebos.

 

Esta situación se prolongó durante 18 años; estafándoles, sugiriéndoles que él podría depositar dinero en la banca suiza, y así obtener enormes rentabilidades con lo que se evitaban pagar al fisco francés. Con este dinero sufragaba sus excesivos gastos: una mansión casi de lujo, un BMW cada año, restaurantes caros y escuelas particulares para sus hijos. El producto de sus engaños llegaron a ser hasta 2,5 millones de francos.

 

Padres de Jean Claude Romand

 

A finales de 1991 el engaño comenzaba a debilitarse. Romand cada vez tenía unos gastos más elevados, ya que dedicaba gran parte del dinero a agasajar a la amante que tenía desde un par de años antes. Comenzaron las sospechas de su esposa por un par de pequeños embustes en que lo pilló, y Romand tuvo que cambiar la estricta rutina que había llevado los años anteriores. Así fue hasta el 9 de enero de 1993, cuando Jean Claude decidió poner fin a su doble vida. Se dirigió a su casa cercana a los Alpes suizos y tras asesinar a su mujer con el rodillo de cocina, mató a sus dos hijos de sendos disparos con el rifle de que disponía en casa.

 

Estado en que quedó la casa tras el intento de suicidio

 

Posteriormente se dirigió a casa de sus padres y tras cenar con ellos a modo de despedida, optó por acabar con la vida de sus progenitores con el mismo rifle con el que había dado fin a la vida de sus hijos.

 

El siguiente paso era asesinar a su ex-amante, pero a esta no pudo y le perdonó la vida. Finalmente volvió a su casa e intentó suicidarse tomándose varios frascos de pastillas y prendiendo fuego a su casa. No lo consiguió, ya que las rápidas llamadas de los vecinos al ver el incendio hizo que los bomberos se personasen pronto y le salvasen la vida, además de que los medicamentos estaban caducados y no le hicieron el efecto que él deseaba. Tras varios días en coma, finalmente lograron salvar por completo la vida de Jean Claude Romand en el hospital.

 

Jean Claude también fue acusado de la muerte de su suegro acaecida varios años antes, que había fallecido al caerse por las escaleras de su casa curiosamente, tras haberle perdido su dinero a su yerno. En principio se consideró un accidente, pero luego las sospechas recayeron sobre Romand. Tras la muerte de su suegro, la madre de Florence vendió la casa y dio también todo el dinero a Romand, para que este lo invirtiera.

Jean Claude durante el juicio

 

Según sus palabras en el juicio, mató a todos sus seres queridos porque “su familia no aceptaría la verdad”.

Jean Claude Romand fue condenado a ocho años en 1993 y luego, en un segundo juicio en 1996, a cadena perpetua por todos sus crímenes.

Desde 1993 ha estado encerrado en una cárcel francesa, manteniendo un aislamiento de seguridad durante 22 años (hasta 2015). Pero a finales de junio de 2019, tras pasar 26 años en prisión, y ante una revisión de su condena, salió a la calle como informaron las noticias en su día: https://www.elmundo.es/cultura/2019/06/28/5d15ef6421efa036128b464e.html

 

 

Emmanuel Carrere

Todos estos sucesos dieron lugar al libro “El adversario” (de Emmanuel Carrere), para los cuales el autor estuvo varios meses carteándose con Romand. Del libro surgieron varias adaptaciones cinematográficas, entre las que destacan la película francesa homónima “El adversario” y la española “La vida de nadie” (esta última, adaptación libre).

 

Carrere manifestó: “me impactó el vacío total que rodeaba su impostura. No había nada detrás de su doble vida. Ni un vicio, ni una perversión sexual. Simplemente deambulaba. Había algo misterioso. Estaba convencido de que no encontraría una clave, pero quería aproximarme a esa especie de ventana al vacío, de agujero negro, que está en todos nosotros”.

 

Fuente: El adversario. Emmanuel Carrere, Anagrama.

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