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5 datos curiosos pocos conocidos de la historia de México

5 datos curiosos pocos conocidos de la historia de México

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Cuando la gente habla de México, normalmente piensa en cosas típicas como su comida, lugares de gran turismo, restos arqueológicos, entre otras imágenes. Pero algo que hace un país muy interesante a México es su historia: los Mayas, la Conquista de Mesoamérica, la Independencia de México…

Aún así, la historia de México sigue teniendo eventos históricos que mucha gente no sabe. Misteriosos y extraños pero interesantes de leer.

Hoy os traemos algunos datos menos conocidos de México:

5. Los Olmecas

Cuando hablamos de las civilizaciones antiguas de México nombramos a los Mayas, Aztecas, Zapotecas, entre otras. Pero, ¿alguna vez has oído hablar de los Olmecas? La civilización de los Olmecas fue la civilización más antigua de México. Mucho más antigua que cualquier otra cultura del continente de América del Norte. Existieron desde el año 1500 a.C. hasta el  500 a.C.

Los Olmecas a menudo son considerados como “la cultura madre” de Mesoamérica debido a que fue el primer pueblo conocido, así como muchos otros aspectos de su cultura como comida, religión, arte… que adoptaron diferentes civilizaciones posteriores.

Su capital y centro de ceremonias más importante se llamaba La Venta. Ésta tiene las primeras evidencias de planificación arquitectónica en Mesoamérica, así como la pirámide más antigua y, en los alrededores, se encontraron las famosas “Cabezas Gigantes”. Las cabezas gigantes pueden medir hasta 3 metros y pesar entre 7 y 10 toneladas de piedra volcánica.

Su religión influyó en muchas otras que se desarrollarían después de ellos. Tenían una creencia politeísta con muchos de sus dioses enfocados en la agricultura y otros elementos como el sol, volcanes de agua, animales, entre tantos otros. El centro de su religión era el jaguar. Hoy en día, desconocemos muchos aspectos de su religión.

También se les considera como la primera civilización en Mesoamérica en desarrollar el calendario, la escritura y la epigrafía. Su sistema de escritura se basó en la iconografía (el uso de imágenes para transmitir significado, similar a los jeroglíficos), y fueron los primeros en el continente americano en utilizar tal sistema.

No se sabe bien cómo desapareció esta cultura, aunque se teoriza que posiblemente fue por su falta de recursos.

4. El Imperio Olvidado de los Toltecas

Antes de que llegara el famoso Imperio Azteca (mucho más conocido como “el Imperio de los Mexicas”), entre los años 650 y 800 D.C. emergió la cultura Tolteca. Esta civilización era originaria de la tribu Chichimeca, que decidió desplazarse mayormente al centro de México. Su desarrollo abarcó el período clásico y postclásico mesoamericano: desde el año 800 hasta el 1200 D.C.

En su capital Tollan-Xicocotitlan (actualmente conocida como Tula) se desarrollaron construcciones de carácter místico y fue un lugar para la adquisición de conocimientos religiosos y astronómicos que influyeron notablemente en la mayoría de los pueblos indígenas mesoamericanos. De esta forma, para una gran parte de los pueblos de Mesoamérica, el poseer una herencia tolteca imponía gran respeto y autoridad. Lo más interesante de los Toltecas es que ellos hablaban el Nahuatl: el mismo idioma que hablaban los Aztecas y otros pueblos Nahuas.

Desafortunadamente, no se sabe mucho más sobre esta civilización. Los historiadores conocen gran parte de la historia tolteca gracias al legado y escritos que dejaron a los Aztecas.
Por la trasmisión oral sabemos que los Aztecas y sus códices (aún conservados) describen a los toltecas como una gente urbana, sabia, civilizada y rica que vivía alrededor de Tollan, una ciudad llena de edificios hechos de jade y oro. Según los historiadores, los toltecas inventaron todas las artes y ciencias de Mesoamérica (incluido el calendario mesoamericano). Fueron dirigidos por su sabio rey Quetzalcoatl. Para los aztecas, el líder tolteca era el gobernante ideal: un noble guerrero instruido en historia, en los deberes sacerdotales de Tollan y que tenía cualidades de liderazgo militar y comercial.
Los gobernantes toltecas lideraron una sociedad guerrera que incluía un dios de la tormenta (el azteca ‘Tlaloc’ o el maya ‘Chaac’) siendo Quetzalcoatl el “padre” (corazón del mito de origen). Los líderes aztecas ya afirmaban ser descendientes de los líderes toltecas otorgándoles un derecho semi-divino a gobernar.
Las leyendas toltecas explican mucho sobre su forma de vida, su mitología y su historia. Para no extendernos, los Toltecas tienen una historia de conquistas y guerras con diferentes reinos y tribus de Mesoamérica. También los historiadores especulan que los Toltecas tuvieron una guerra con los Mayas, incluyendo conquistando el norte de Yucatán.
Según la información conservada del propio territorio Tolteca, obtuvieron un reino tan grande como el que se aprecia en la imagen:
En algún momento alrededor del año 1150 d.C., Tula fue saqueada y quemada hasta los cimientos. El “Palacio Quemado”, que alguna vez fue un importante centro de ceremonias, se mantuvo con ese nombre por los trozos de madera y mampostería carbonizados que se descubrieron años después allí. Poco se sabe quién quemó Tula o por qué. Los toltecas eran agresivos y violentos, y las represalias de los estados vasallos o de las tribus chichimecas vecinas son una posibilidad. Sin embargo, los historiadores no descartan guerras civiles o conflictos internos de las que no tenemos datos.

3. México fue un imperio dos veces

Después de la guerra de la independencia de México, el Imperio Mexicano fue un estado que nació como resultado del movimiento independentista de Nueva España. Su periodo histórico comprende desde la firma de los Tratados de Córdoba en 1821 hasta la proclamación del Plan de Casa Mata y la instauración de la República Federal en 1823. México fue la única nación de América Latina que adoptó un régimen monárquico después de su independencia de España.

El primer y único monarca de este estado fue Agustín de Iturbide, quien gobernó bajo el nombre de “Agustín I de México”. Pero el Primer Imperio Mexicano solo duró dos años, ya que el nuevo gobierno prefirió la idea de que México fuese una república a una monarquía.

Además de tener un territorio muy grande, el primer imperio mexicano también tuvo una bandera muy simpática:

La segunda vez que fue un imperio ocurrió en 1864 y fue fundado por Napoleón III de Francia tras la Segunda intervención francesa en México, el cual intentó usar la “aventura mexicana” para recuperar parte de la grandeza de los primeros tiempos napoleónicos. Su intervención militar colocó al frente al archiduque Fernando Maximiliano de Austria en el trono mexicano, siendo proclamado como “Maximiliano I de México”.

Promovida e instaurada por los franceses con cierto apoyo de las Coronas de Austria y España, la intervención intentó recrear un sistema monárquico de estilo europeo en México. Los franceses también contaron con la incorporación de elementos clásicos dentro de México como la nobleza mexicana, que tenía como objetivo promover la estabilidad y poner fin al ciclo constante de disturbios y revolución.

Y, como el primer imperio mexicano, también tenía una bandera muy curiosa:

Tras la guerra entre México y Francia, las tropas francesas comenzaron a retirarse en 1866. Después de considerar que la guerra era imposible de ganar, el Imperio llegó a su fin el 19 de junio de 1867 cuando Maximiliano fue ejecutado por el gobierno de la restaurada república mexicana.

Lo creas o no, México y Brasil fueron los únicos países de América Latina que tuvieron una monarquía. Aunque México lo hizo dos veces.

2. México tuvo una guerra contra Texas

Así es, México tuvo una guerra con Texas. Pero, ¿cómo ocurrió esto?

Texas pertenecía a México formando parte de la provincia de Coahuila y Texas. En 1835 los texanos, contrarios al gobierno del presidente Antonio López de Santa Anna y a su legislación como la represión ejercida contra otras provincias (que acabaron en graves revueltas) y su ordenanza de limitar la inmigración, decidieron levantarse en armas. Después de una serie de enfrentamientos entre el ejército mexicano de Santa Anna y los voluntarios texanos, Samuel Houston decidió retirarse a territorio americano.
Tras tomar El Álamo, Santa Anna sufrió una terrible persecución por los rebeldes pero acabaron derrotados y capturados en la batalla de San Jacinto, siendo prisionero Santa Anna ordenó la retirada de las tropas mexicanas, firmando el Tratado de Velasco el 14 de mayo de 1836 mediante el cual se reconocía de facto la independencia de Texas y constituyéndose, desde ese momento, en una república independiente.
La República de Texas, existió como independiente entre marzo de 1836 y el 25 de diciembre de 1845. Tras ello, en 1845, fue anexionada por los Estados Unidos provocando la guerra entre México y USA. Pero eso, es otra historia…

1. Escuadrón 201

El Escuadrón 201 fue un grupo de 30 pilotos que México envió a luchar en la guerra de liberación de las Filipinas en la Segunda Guerra Mundial. Los pilotos iban acompañados de otros 270 mexicanos necesarios para que funcionara el escuadrón: mecánicos, dibujantes, meteorólogos, carpinteros, cocineros, radio operadores, etc. Esas más de 300 personas formaron lo que se denominó la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana. El Escuadrón salió de México en 1944. Esa fue única vez que México envió fuerzas armadas a luchar fuera de sus fronteras.

En este ataque también estaban sus aliados estadounidenses. Muchos de estos pilotos pensaban que el Escuadrón 201 iba a acabar estorbando pues “los mexicanos ‘no podrían volar’ como los estadounidenses”. Pero menuda sorpresa se llevaron los primeros en Filipinas, cuando las llamadas “Águilas Aztecas” demostraron su arrojo, valentía, desprecio a la muerte y carácter heroico. La mascota de los pilotos era Pancho Pistolas que iba dibujado en todos los aviones.

El Escuadrón no ganó por sí solo la batalla ya que su papel fue simbólico, pero el comportamiento de los pilotos mexicanos les supuso el reconocimiento de los Estados Unidos. Por ello fueron condecorados por los estadounidenses al terminar la Segunda Guerra Mundial y, tristemente, olvidados en México. Estos fueron los últimos héroes mexicanos, en el sentido literal de la palabra, tal y como se acuña en los libros de historia.




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